Dame la mano, VAMOS A DARLE LA VUELTA AL MUNDO.

sábado 22 de octubre de 2011

The hardest part of this, is leaving you.

   Podés gritar y patear y golpear, pero lo que te presenta la realidad es tu presente, lo único que resta ahora es aprender a vivir con ello. Inverosímil, un día crees que lo que te toca pasar es intolerable, que no das más un segundo, y creas problemas para soportar otros, luego respiras, y todo se comprime en la peor noticia que te dieron en la vida. Siempre me vi harta de perder cosas, gente, amigos entre comillas, buena suerte, cosas, pero hoy es algo insoportable, insoportable con cada una de las lágrimas que conlleva el no poder superar algo, el no poder seguir porque hay algo que no anda bien. Odio las introducciones, quiero gritar y quiero dejar de vivir, pero en la otra habitación está el hombre que me dio la vida, está acostado, y quiere seguir viviendo. Lo vi en sus ojos aquel 12 de octubre, nada andaba bien pero nadie me lo confirmaba. Lo único que hago es ahogarme en palabras, hay demasiadas cosas que quiero escribir pero no sé en qué orden; con la vida me pasa igual, hay demasiadas cosas que quiero vivir con mi papá y hace dos días me dijeron que el tiempo estaba contado con un reloj de arena, cada segundo es un paso más al naufragio: no estoy preparada para perderlo. Hace dos días, toda mi realidad cayó al suelo como una piedra, tan de golpe que siquiera sé cómo volver a levantarme y empezar a vivir todo lo que tengo que vivir a su lado. Maldito cáncer, siempre creí tener el don de no poder odiar nada, pero ahora lo entiendo, siempre voy a odiar la enfermedad que me quitó todo hace algunos años, y que está por quitarme todo otra vez. No es justo, viví 17 años con orgullo, porque las personas se equivocan, Capital me separaba de mi viejo, su laburo, la plata otra vez, siempre con el rencor como autoridad, y ahora no sé cuánto tiempo tengo para empezar a vivir las cosas que tengo que vivir con él. Quiero que me vea terminar el colegio, terminar la universidad, quiero que conozca a mis hijos, que se sienta orgulloso de mí, no quiero perderlo, quiero que esos estudios sean erróneos, que los médicos estén todos equivocados, que su cuerpo florezca salud y nada más que buena salud, y que corra, que salte, que grite, que se ría, que se enoje, que sea feliz. No quiero perderlo.




1 cosmonauta s:

Jonathan Ezequiel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.